El pasado sábado 20 de junio, El Orfeón Jacetano inicia su andadura
estival invitados por la Coral Emilio Arrieta, y se traslada a tierras navarras para
ofrecer un concierto dentro del XII Ciclo Coral Emilio Arrieta, que se celebra en
Puente la Reina.
En una jornada que ya anunciaba altas temperaturas, el Orfeón Jacetano
viaja a tierras navarras, y aprovechando el viaje, hacemos una parada en la
Iglesia da Santa María de Eunate, una imponente construcción del siglo XII que
se erige dentro del Camino de Santiago, y que conforma uno de lugares más
enigmáticos de Navarra, empezando por su enclave en el camino y una atípica
estructura octogonal, y en su interior, una inmensa bóveda que, como pudimos
comprobar, ofrece una sonoridad que impresiona.

Una vez en Puente la Reina, nos reciben miembros de la coral Emilio
Arrieta, y ya empiezan a latir esos vínculos personales que sólo la música sabe
tejer.
Después de una comida en grupo, haciendo buena cuenta de la
gastronomía de la zona, tenemos tiempo para visitar el pueblo, que ofrece
magníficos rincones, como el impresionante puente que cruza el río Arga y da
nombre a la localidad.


A la hora indicada para la toma de contacto y primeros ensayos, nos
reunimos en la Iglesia de Santiago en el corazón del casco antiguo, una Iglesia
de estilo gótico tardío del siglo XVI.
El concierto que ofrece el Orfeón Jacetano, bajo la batuta de su directora
Celia Casas, se compone de una primera parte sacra con varias piezas
contemporáneas, interpretando entre otras, la recién añadida I’m gonna sing, un
espiritual negro de M. Hogan, muy bien acogidas por un público que llena la
bancada, y una segunda parte más popular, con diferentes piezas con las que
hacemos un pequeño recorrido por el mundo, con canciones como Hela Rotan,
de Ken Steven, tradicional de las Islas Molucas, el tango Los mareados, de
Liliana Cangiano traído de Argentina, o el conocido, y tarareado, Bésame mucho
de Consuelito Velázquez, que siempre arranca alguna sonrisa entre el público
más veterano.
También hubo un pequeño guiño a nuestros anfitriones con la obra
Ametsetan de Javi Busto, cantada en euskera, todo ello por supuesto, sin olvidar
nuestras raíces, ofreciendo también temas de nuestra zona, como “Serenata
Altoaragonesa” de Tomás Asiaín (fundador del Orfeón Jacetano) y, como no
podía ser de otra manera, “S´ha feito de nuey” de J. Lera.
Y para finalizar, los ritmos africanos de Sisi Kushangilia cantado en suajili,
y Hlonolofatsa, de H.W. Otsomotsi, de Soweto, entonada en el idioma sesotho,
que con su pulso enérgico y originalidad, no dejan a nadie indiferente.
Un recital muy variado que fue muy aplaudido por el auditorio.
Finalizado el concierto, la Coral Emilio Arrieta, nos ofreció un ágape de
confraternización, en la que, por supuesto se entonó alguna jota y se estrecharon
los lazos entre las dos corales.

Una vez más, la música sirve de puente de unión entre dos territorios que,
ya unidos en el tiempo por el Camino de Santiago, ven fortalecidos los lazos,
demostrando que el camino puede ser la partitura que, en diferentes etapas, va
generando compases en los que el paisaje marca el ritmo. Elena Guillén
Orfeón Jacetano